El Señor le preguntó a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? ... No lo sé -respondió- ¿Acaso soy yo el que debe cuidar a mi hermano?
Génesis 4:9
Este es Caín, el hijo mayor de Adán y Eva, luego nació Abel. Me imagino a pesar de la gran tristeza de Dios por lo acontecido con Eva y Adán el gozo que sintió al ver los primeros frutos de su creación.
Adán y Eva a pesar del error que cometieron les enseñaron a sus hijos quien era Dios, más el pecado ya había entrado al mundo.
Eva se puso a conversar con la astuta serpiente, la cual preguntó: ¿Es verdad que Dios dijo que no comieran de "ningún" árbol?, lo pongo entre comillas porque creo que esta palabra es la que la motivó ha hablar hasta por los codos ... creyendo que sabía la verdad, cuando el mandato Dios se lo dio a Adán (Gén. 2: 16 - 17) y a lo mejor mientras Adán se lo decía, ella no prestó atención. Fíjate lo que ella responde: Podemos comer del fruto de todos los árboles, pero en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: no coman de ese árbol, "ni lo toquen", de lo contrario, morirán.
Quiero decirte que el pecado no fue que comieron la "manzana prohibida". En este pasaje para nada se habla de manzanas, comieron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal ... El pecado fue la desobediencia al mandato de Dios.
¿Por qué desobedecieron? Se dejaron tentar: Primero ella se dejó manipular por la conversación con la serpiente, segundo vio que el fruto era bueno y lo deseó. Fue tentada por su propio deseo. Y ahí estaba Adán, sin decir nada, sabiendo el Mandato, prefirió complacer a su esposa antes que a Dios, su Creador.
El Señor mismo le habla a Caín. Esta misma enseñanza la debiéramos tomar para nosotros: Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo. (Gén 4: 7). Sin embargo Éste no dominó el pecado, sino que el pecado se enseñoreó de Caín ... Mató a su hermano Abel.
El egoísmo lleva a Caín a sentir envidia, la cual lo condujo a cometer asesinato, lo que lo trae a la mentira para protegerse. ¿Pensaría Caín que Dios no lo iba a notar, cuando la Palabra dice que nos tiene contados aún los cabellos de la cabeza?
Si seguimos leyendo este pasaje, otra vez podemos darnos cuenta de que después de pecar se nos abren los ojos ... Qué hice! ... El pecado tiene consecuencias y la primera es que nosotros mismos nos alejamos de Dios.
¿No nos pasa cosas parecidas? ... En lugar de sentirnos felices por los logros de otros, sentimos envidia. No asesinamos físicamente, pero si matamos sueños, mentimos para protegernos ... Acaso pensamos que podemos hacer cosas a escondidas de Dios.
No obstante, podemos dominar todo esto y mucho más con la ayuda del Espíritu Santo de Dios.
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