Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal.
Deuteronomio 30: 15
Conversando con un conocido que iba a alquilar su casa , nos contaba que cuando la compraron la decoraron muy linda, pero luego se vieron en la necesidad de tener una casa más grande por sus negocios. No tenían ningún interés en darla en alquiler ya que éllos podían pagarla; pero quien se iba a imaginar que los briboncillos de la calle al ver la casa limpia y vacía aprovecharon para meterse en élla y hacer de las suyas.
Deuteronomio 30: 15
Conversando con un conocido que iba a alquilar su casa , nos contaba que cuando la compraron la decoraron muy linda, pero luego se vieron en la necesidad de tener una casa más grande por sus negocios. No tenían ningún interés en darla en alquiler ya que éllos podían pagarla; pero quien se iba a imaginar que los briboncillos de la calle al ver la casa limpia y vacía aprovecharon para meterse en élla y hacer de las suyas.
Podemos comparar la casa de este señor con nuestras vidas, antes de conocer a Dios élla estaba "decorada" con cosas del mundo; costrumbres, tradiciones ... y de los deseos de nuestra carne. Por supuesto el enemigo también se encargó de poner lo suyo, rivalidades, egoísmos, odio, pleitos, etc. Cuando aceptamos y confesamos lo que el Señor Jesús hizo por nosotros, "nuestra casa también queda limpia y vacía".
Entonces, ¿cómo vas a decorar tu casa?. Es nuestra responsabilidad llenar nuestros corazones; delante de nosotros tenemos la Vida y la muerte, el bien y el mal; cada quien es libre de elegir, Dios no nos va a forzar a hacer lo que no queramos.
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