Escuchaba a un predicador decir que para algunas personas el que el esposo o la esposa apretara la pasta dental de una manera distinta, o si se derramo la leche, o si el niño ensució los muebles o si se rompió un vaso, etc. esto era para ellos sinónimo de aflicción ... No, no seamos necios, por favor. A veces reaccionamos como locos (¿Este será el fruto que queremos que brote de nosotros?) ante situaciones insignificantes, y nos sentimos frustrados, agobiados, deprimidos., lo peor del caso es que si no sabemos como enfrentar estas pequeñas situaciones ¿Cómo enfrentaremos las verdaderas aflicciones?
¿Quiéres saber qué es una verdadera aflicción?
Ella no se quejó. Ella nos mostró el fruto del Espíritu Santo. Cuando la conocí estaba en la cama de un hospital, el día anterior el doctor le había dicho que había estado a un paso de la muerte. Yo pude ver en su rostro Paz, ella estaba tranquila, tenía una bella sonrisa reflejada en su rostro, su conversación era Amable, a pesar de que está diagnosticada con una enfermedad degenerativa, estaba muy Alegre porque la habíamos ido a visitar, dos personas de las cuales sólo a una había conocido hacía cuatro días.
Pues esta es una parte de la historia de esta señora que acabo de conocer. Ella está pasando por situaciones difíciles, pero la actitud que ha tomado ante la vida es: Lo que Dios haga está bien. Yo estoy lista.
¿Por qué te cuento sobre ella? Porque estaba meditando en el Fruto que queremos dar, a lo mejor no vemos nada, de hecho no lo vemos, este no va a colgar como una naranja cuelga de un árbol o de nuestras orejas como aretes, lo vamos a ver reflejado en nuestras acitudes, en nuestra manera de enfrentar la vida, Así como lo pude ver en este señora, entregada completamente en las manos de su Creador.
Comentarios
Publicar un comentario