Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones ...
2 Corintios 1: 3 - 4
He podido ver a las personas que trabajan cuidando jardines como pacientemente en días de lluvia continúan con mucho empeño, pero recordaba que cuando pasó un huracán ellos se tuvieron que quedar en sus casas hasta que éste pasara completamente. Entonces luego, volvieron, tuvieron que recoger todo los árboles caídos, remover la tierra para resembrar otros y continuar con lo que habían dejado pendiente. ¿Qué habrían hecho ellos durante ese tiempo en casa?
No sé si te ha pasado en este tiempo que estuvimos trabajando en el jardín de nuestros corazones, cavando, sacando hierba mala, tratando de limpiar el terreno, con mucho esfuerzo y mucho trabajo, con la ilusión de llegar a ser esas personas que Dios quiere que seamos ... En eso te llegó una lluvia ... En eso te llegó una tormenta. ¿Te paralizaste? ¿Te quedaste en casa? ¿Te desanimaste de seguir cuidando tu jardín? ¿Te preguntaste para qué todo esto, si una tormenta lo arruina todo?
Dice La Palabra que los tiempos de tribulación son tiempos de prueba los cuales nos enseñan a ser perseverantes, la perseverancia, produce entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza.
Sigue adelante, no te olvides que el Consolador, El Espíritu Santo de Dios está contigo también en medio de la tormenta.
Comentarios
Publicar un comentario