Salmos 6
No me reprendas, Señor, en tu ira;
no me castigues en tu furor.
Tenme compasión, Señor, porque desfallezco;
sáname, Señor, que un frío de muerte recorre mis huesos.
Angustiada está mi *alma
¿hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?
No me reprendas, Señor, en tu ira;
no me castigues en tu furor.
Tenme compasión, Señor, porque desfallezco;
sáname, Señor, que un frío de muerte recorre mis huesos.
Angustiada está mi *alma
¿hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?
Vuélvete, Señor, y sálvame la vida;
por tu gran amor, ¡ponme a salvo!
por tu gran amor, ¡ponme a salvo!
En la muerte nadie te recuerda;
en el *sepulcro, ¿quién te alabará?
en el *sepulcro, ¿quién te alabará?
Cansado estoy de sollozar;
toda la noche inundo de lágrimas mi cama,
¡mi lecho empapo con mi llanto!
toda la noche inundo de lágrimas mi cama,
¡mi lecho empapo con mi llanto!
Desfallecen mis ojos por causa del dolor;
desfallecen por culpa de mis enemigos.
desfallecen por culpa de mis enemigos.
¡Apártense de mí, todos los malhechores,
que el Señor ha escuchado mi llanto!
que el Señor ha escuchado mi llanto!
El Señor ha escuchado mis ruegos;
el Señor ha tomado en cuenta mi oración.
el Señor ha tomado en cuenta mi oración.
Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos;
¡su repentina vergüenza los hará retroceder!
¡su repentina vergüenza los hará retroceder!
Salmos 27
El Señor es mi luz y mi *salvación;
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida;
¿quién podrá amedrentarme?
Cuando los malvados avanzan contra mí
para devorar mis carnes,
cuando mis enemigos y adversarios me atacan,
son ellos los que tropiezan y caen.
Aun cuando un ejército me asedie,
no temerá mi *corazón;
aun cuando una guerra estalle contra mí,
yo mantendré la confianza.
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida;
¿quién podrá amedrentarme?
Cuando los malvados avanzan contra mí
para devorar mis carnes,
cuando mis enemigos y adversarios me atacan,
son ellos los que tropiezan y caen.
Aun cuando un ejército me asedie,
no temerá mi *corazón;
aun cuando una guerra estalle contra mí,
yo mantendré la confianza.
Una sola cosa le pido al Señor,
y es lo único que persigo:
habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida,
para contemplar la hermosura del Señor
y recrearme en su templo.
Porque en el día de la aflicción
él me resguardará en su morada;
al amparo de su tabernáculo me protegerá,
y me pondrá en alto, sobre una roca.
Me hará prevalecer
frente a los enemigos que me rodean;
en su templo ofreceré sacrificios de alabanza
y cantaré salmos al Señor.
y es lo único que persigo:
habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida,
para contemplar la hermosura del Señor
y recrearme en su templo.
Porque en el día de la aflicción
él me resguardará en su morada;
al amparo de su tabernáculo me protegerá,
y me pondrá en alto, sobre una roca.
Me hará prevalecer
frente a los enemigos que me rodean;
en su templo ofreceré sacrificios de alabanza
y cantaré salmos al Señor.
Oye, Señor, mi voz cuando a ti clamo;
compadécete de mí y respóndeme.
El corazón me dice: «¡Busca su rostro!»[a]
Y yo, Señor, tu rostro busco.
No te escondas de mí;
no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo,
porque tú has sido mi ayuda.
No me desampares ni me abandones,
Dios de mi salvación.
compadécete de mí y respóndeme.
El corazón me dice: «¡Busca su rostro!»[a]
Y yo, Señor, tu rostro busco.
No te escondas de mí;
no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo,
porque tú has sido mi ayuda.
No me desampares ni me abandones,
Dios de mi salvación.
Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me recibirá en sus brazos.
el Señor me recibirá en sus brazos.
Guíame, Señor, por tu *camino;
dirígeme por la senda de rectitud,
por causa de los que me acechan.
No me entregues al capricho de mis adversarios,
pues contra mí se levantan falsos testigos
que respiran violencia.
dirígeme por la senda de rectitud,
por causa de los que me acechan.
No me entregues al capricho de mis adversarios,
pues contra mí se levantan falsos testigos
que respiran violencia.
Pero de una cosa estoy seguro:
he de ver la bondad del Señor
en esta tierra de los vivientes.
he de ver la bondad del Señor
en esta tierra de los vivientes.
Pon tu esperanza en el Señor;
ten valor, cobra ánimo;
¡pon tu esperanza en el Señor!
ten valor, cobra ánimo;
¡pon tu esperanza en el Señor!
Salmo 3
Muchos son, Señor, mis enemigos;
muchos son los que se me oponen,
y muchos los que de mí aseguran:
«Dios no lo salvará.»*Selah
muchos son los que se me oponen,
y muchos los que de mí aseguran:
«Dios no lo salvará.»*Selah
Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo;
tú eres mi gloria;
¡tú mantienes en alto mi cabeza!
Clamo al Señor a voz en cuello,
y desde su monte santo él me responde.Selah
tú eres mi gloria;
¡tú mantienes en alto mi cabeza!
Clamo al Señor a voz en cuello,
y desde su monte santo él me responde.Selah
Yo me acuesto, me duermo y vuelvo a despertar,
porque el Señor me sostiene.
No me asustan los numerosos escuadrones
que me acosan por doquier.
porque el Señor me sostiene.
No me asustan los numerosos escuadrones
que me acosan por doquier.
¡Levántate, Señor!
¡Ponme a salvo, Dios mío!
¡Rómpeles la quijada a mis enemigos!
¡Rómpeles los dientes a los malvados!
¡Ponme a salvo, Dios mío!
¡Rómpeles la quijada a mis enemigos!
¡Rómpeles los dientes a los malvados!
Tuya es, Señor, la *salvación;
¡envía tu bendición sobre tu pueblo!Selah
¡envía tu bendición sobre tu pueblo!Selah
Salmos 2
Por qué se sublevan las naciones,
y en vano conspiran los pueblos?
Los reyes de la tierra se rebelan;
los gobernantes se confabulan contra el Señor
y contra su *ungido.
Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas!
Los reyes de la tierra se rebelan;
los gobernantes se confabulan contra el Señor
y contra su *ungido.
Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas!
¡Librémonos de su yugo!»
El rey de los cielos se ríe;
el Señor se burla de ellos.
En su enojo los reprende,
en su furor los intimida y dice:
«He establecido a mi rey
sobre *Sión, mi santo monte.»
Yo proclamaré el decreto del Señor:
«Tú eres mi hijo», me ha dicho;
«hoy mismo te he engendrado.
Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones;
¡tuyos serán los confines de la tierra!
Las gobernarás con puño de hierro;
las harás pedazos como a vasijas de barro.»
Ustedes, los reyes, sean prudentes;
déjense enseñar, gobernantes de la tierra.
Sirvan al Señor con temor;
con temblor ríndanle alabanza.
Bésenle los pies, no sea que se enoje
y sean ustedes destruidos en el camino,
pues su ira se inflama de repente.
el Señor se burla de ellos.
En su enojo los reprende,
en su furor los intimida y dice:
«He establecido a mi rey
sobre *Sión, mi santo monte.»
Yo proclamaré el decreto del Señor:
«Tú eres mi hijo», me ha dicho;
«hoy mismo te he engendrado.
Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones;
¡tuyos serán los confines de la tierra!
Las gobernarás con puño de hierro;
las harás pedazos como a vasijas de barro.»
Ustedes, los reyes, sean prudentes;
déjense enseñar, gobernantes de la tierra.
Sirvan al Señor con temor;
con temblor ríndanle alabanza.
Bésenle los pies, no sea que se enoje
y sean ustedes destruidos en el camino,
pues su ira se inflama de repente.
¡Dichosos los que en él buscan refugio!
Salmo 1
Qué alegría para los que
no siguen el consejo de malos,
ni andan con pecadores,
ni se juntan con burlones;
sino que se deleitan en la ley del Señor
meditando en ella día y noche.
Son como árboles plantados a la orilla de un río,
que siempre dan fruto en su tiempo.
Sus hojas nunca se marchitan,
y prosperan en todo lo que hacen.
no siguen el consejo de malos,
ni andan con pecadores,
ni se juntan con burlones;
sino que se deleitan en la ley del Señor
meditando en ella día y noche.
Son como árboles plantados a la orilla de un río,
que siempre dan fruto en su tiempo.
Sus hojas nunca se marchitan,
y prosperan en todo lo que hacen.
¡No sucede lo mismo con los malos!
Son como paja inútil que esparce el viento.
Serán condenados cuando llegue el juicio;
los pecadores no tendrán lugar entre los justos.
Pues el Señor cuida el sendero de los justos,
pero la senda de los malos lleva a la destrucción.
Son como paja inútil que esparce el viento.
Serán condenados cuando llegue el juicio;
los pecadores no tendrán lugar entre los justos.
Pues el Señor cuida el sendero de los justos,
pero la senda de los malos lleva a la destrucción.
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