Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Hebreos 11: 1
Conversando con un amigo muy estimado de la familia me comentó que le había llegado una factura para pagar pero que no tenía el dinero necesario, me dijo con mucha seguridad y confianza: No me voy a preocupar, ya lo dejé en manos de Dios. Cuando nos despedimos esas palabras quedaron dando vueltas en mi cabeza, como a los diez minutos me volvió a llamar: Discúlpame que te moleste otra vez pero tengo que contarte esto: llamé para saber que iba a pasar con esta factura y me dijeron que ella ya estaba cancelada, por supuesto Él estaba muy feliz, yo compartiendo su alegría, nos ríamos a través del teléfono y le dabamos la Gloria a Dios.
Mientras me alistaba para ir a trabajar, recordaba esta conversación, wow, me decía a mi misma, la seguridad y la convicción que sentí en su voz no podia ser defraudada de ninguna manera por el Dador de la Fe. Día a día, minuto a minuto nuestra fe esta puesta a prueba ... ¿como alcanzarla?, a veces me rio de mi, cuando le pido a Dios que me haga entender, Él tan amoroso y paciente me hizo recordar lo siguiente:
Cuando estaba en la escuela tenía que confeccionar una falda, por algún motivo yo no la tenía lista para el día en que debía presentarla, lo más que seguro era por culpa mia, imagino que estaba desesperada, a lo mejor llorando, porque no sabía como iba a salir de ese problema, recuerdo que mi mama me dijo, anda a acostarte yo me encargo, no sin la previa regañada por supuesto, recuerdo haberme ido a acostar segura y confiada en que mama haría la falda, ella era mi super héroe.
Este sentimiento de seguridad y convicción en mi mamá fue el mismo sentimiento de seguridad y convicción que tuvo mi amigo en Dios, pero ¿cómo podremos confiar en alguien a quien no vemos? Esto es la fe. Ahora ese sentimiento de tranquilidad, certeza y convicción en alguien físico, debe ser trasladado a los pies de Dios, nosotros solos no podemos, más lo alcanzaremos con la ayuda de su Santo Espíritu y todo gracias a su Hijo Amado, nuestro Señor Jesucristo.
Esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. 1 Juan 5: 14
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