Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Juan 3: 16
Estaba pensando que fuera si estando de acuerdo o en desacuerdo con Barack Obama él me diera una cita, que emoción ¿verdad?, por supuesto que lo publicaría en Facebook, llamaría a mis familiares, a mis amigos, hasta se lo contaría a las personas en las tiendas donde iría a comprar ese traje especial para "ese día especial".
Es lindo experimentar este tipo de emociones, no digo que no, ¿pero no es más lindo saber que conocemos al Creador de la Tierra, no es más emocionante saber que conocemos a Jesús, no es tremendo saber que conocemos al Rey de Reyes y Señor de Señores, no es increíble saber que cada mañana podemos tener una cita con Él? ¿A quién se lo has contado? ¿Ya se lo dijiste a tus familiares, amigos y vecinos y a todo aquel quien se te cruza en el camino?
Que lentos somos para entender! Como nos emociona cuando conocemos al amigo del amigo del primo de fulano de tal, nos sentimos tan especiales! Sin embargo, nosotros que conocemos al Dador de la Vida ni siquiera nos preparamos con nuestra ropa de gala para esa cita de amor de cada mañana, ni siquiera hablamos de Jesús, no se lo contamos al mundo entero con ese desenfreno como si hubiéramos conocido al famoso fulano de tal.
Comentarios
Publicar un comentario