Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra. Mantendré abiertos mis ojos y atentos mis oídos a las oraciones que se eleven en este lugar.
2 Crónicas 7: 14 - 15
Esta persona estaba apartada de los caminos de Dios, queriendo aplicar La Palabra a su conveniencia. Lo peor era que cuando las cosas no le salían bien le echaba la culpa a Dios. Entre todo esto le llegó el momento de tomar decisiones muy importantes en su vida, deseaba para sí, cosas que eran imposibles por ciertas condiciones ... En medio de su desesperación, cuando sentía que ya no podía más recordó lo que en algún momento había escuchado: Las imposiblidades del hombre, son las posibilidades de Dios, recordó que Dios es un Dios de Milagros, recordó que si se humillaba ante Dios podía reconciliarse con su Padre. Tuvo que volver sus ojos a la Cruz del Calvario, donde se encuentra la misericordia, el perdón y la reconciliación. Tuvo que cambiar su manera de pensar, tuvo que buscar ayuda para aprender nuevamente a tener una relación con Dios. ¿Fácil? ... claro que no!! Empezó una guerra ... La renovación de los pensamientos.
Lo más lindo de todo esto es que había una madre clamando ante Dios, un ejército de valientes orando e intercediendo por esta persona; todos convencidos y en espera de la Gran Victoria en Cristo Jesús.
Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca ... No hay oración que no sea contestada ...
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