Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.
Romanos 8: 27
Dios en su Palabra nos habla de dos monedas de muy poco valor, pero estas le sirvieron a una viuda para ser identificada como la mujer que lo dio todo.
Romanos 8: 27
Dios en su Palabra nos habla de dos monedas de muy poco valor, pero estas le sirvieron a una viuda para ser identificada como la mujer que lo dio todo.
Un día Jesús estaba sentado frente al lugar donde se depositaban las ofrendas y vió que esta viuda echó dos moneditas de muy poco valor (Marcos 12: 41 - 42) Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Estos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento.
¿Cuál era el valor que tenían esas monedas que llamó la atención de Jesús?
Muy poco era el valor de ellas, a veces imagino que pudieran haber sido monedas de veinticinco centavos ... pero Dios que conoce los corazones sabía lo que para élla significaba depósitarlas, más allá del valor de ellas puso toda su fe y toda su esperanza en la persona que sabía que sería su proveedor, su sustentador, su fortaleza, su refugio y amparo; en Dios, el dueño del oro y la plata (Hageo 2: 8) quien nos ofrece nunca abandonarnos (Isaías 41:10) Ésto fue lo que Jesús vió en ella y lo que la convirtió en una mujer digna de imitar.
¿Qué podría decir Dios de tí? ... Él, que conoce los corazones.
Muy poco era el valor de ellas, a veces imagino que pudieran haber sido monedas de veinticinco centavos ... pero Dios que conoce los corazones sabía lo que para élla significaba depósitarlas, más allá del valor de ellas puso toda su fe y toda su esperanza en la persona que sabía que sería su proveedor, su sustentador, su fortaleza, su refugio y amparo; en Dios, el dueño del oro y la plata (Hageo 2: 8) quien nos ofrece nunca abandonarnos (Isaías 41:10) Ésto fue lo que Jesús vió en ella y lo que la convirtió en una mujer digna de imitar.
¿Qué podría decir Dios de tí? ... Él, que conoce los corazones.
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