Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2013

¿Turbado, Temeroso o Seguro?

Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente.  ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? preguntaron.  Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo. Mateo 2: 1 - 2 ¿Verdad que ya habíamos escuchado este pasaje?    Cada vez que vamos al templo es  espectacular,  nuestro Dios siempre tiene tanto para enseñarnos.  Cuando el rey Herodes oyó que había nacido un Rey, dice la Palabra que éste y todo el pueblo se turbó.   En Lucas 2:  8 - 20, dice que cuando los pastores oyeron el mensaje, primero tuvieron temor, pero luego fueron a cerciorarse; cuando encontraron la Verdad, volvieron glorificando  y alababando  a Dios  por lo que habían visto y oído.     Que tremendo ver ante una sóla y absoluta verdad distintas reacciones  A veces me preguntó: ¿de haber vivido yo en esa época cual ...

¿Qué le puedo regalar?

Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. 2 Corintios 12: 9 Aprendí un juego navideño  muy divertido;  es un intercambio de regalos, con  la particularidad de que no lo compras sino que llevas algo nuevo, que tienes refundido, que nunca has usado porque no te sirve  y más bien te es molesto, es  muy gracioso porque se ponen todos los regalos juntos, va el primer participante coge un paquete, lo abre, todos ven que es, luego va el segundo,  coge el suyo lo abre y si le gusta más el que abrió el otro se lo puede cambiar, y así sucesivamente.  Lo que llama mi atención del juego  es que como algo que es inservible para tí puede ser muy útil para otro. Pues bien, pensando en los regalos de navidad, para fulano, zutano, mengano ... me vino  la siguiente pregunta:  ¿Que le podría regalar yo a Jesucristo?  Si Él es el dueño de todo y menos aún necesita nada de mí. Sabemos que...

Y a ti ... ¿te vale?

Así que por sus frutos los conocerán. Mateo 7: 20   A esta señora  la conocimos  un día  en que habíamos salido   a evangelizar,   muy sencilla y espontánea,   decía lo que pensaba sin pelos en la lengua, lo hacía de tal manera que resultaba gracioso.   En la comunidad donde ella vivía teníamos servicio  una vez a la semana.  Una tarde, el  pastor  desde el púlpito hizo una pregunta, más que para ser respondida fue hecha para llamar a reflexión:    ¿Les importa  lo que los demás piensen de ustedes?,  a lo que ella responde  en voz alta:  "a mi me vale",  queriendo decir que no le importaba para nada,   no pudimos todos más que  echarnos a reir.   Pero ¿cómo  podría no importar lo que la gente piense?  Recordemos que Dios nos llamó para ser transformados  según la imagen  de Cristo.  Sería  como ...