Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Jeremías 33: 3
Tuve una pesadilla: Un señor estaba arreglando algo en casa; me dijo que había un búho en el lugar donde estaba trabajando y que por eso no podia continuar, cuando me acerqué a la ventana, vi que tenía cuatro patas, pelo negro brillante, muy ensortijado; como me había dicho que era un búho me asusté demasiado por lo extraño de su apariencia ... corrí hacia mi cuarto y cuando intentaba cerrar la puerta pude ver sus garras entre la rendija, yo empujaba con mucha fuerza pero él era más fuerte que yo, cuando me di cuenta ya no eran sólo sus garras sino sus patas, trataba de llamar a gritos a mamá pero la voz se ahogaba en mi garganta, por lo tanto ella no me podia oir, la bestia ya tenía casi la cabeza dentro del cuarto hasta que de mi boca salió el nombre de "Dios" y pude despertar de este horrible sueño.
La Palabra nos enseña que debemos vestirnos de toda la armadura de Dios para poder resistir en el día malo, pero si por algún motivo, sin darnos cuenta hemos dejado abiertas rendijas que no podemos cerrar al diablo, a las tentaciones o a nuestros propios deseos, y quieren meterse en nuestras vidas como esta bestia, déjame decirte que solos no vamos a poder, que todo esto es más fuerte que nosotros mismos, que lo primero será arrepentirnos de todo corazón y clamemos desde el fondo de nuestro ser, al nombre de Dios, como me salió a mí en este mal sueño, Él va a escuchar nuestro llamado y nos dirá: no temas! porque yo estoy contigo.
Jeremías 33: 3
Tuve una pesadilla: Un señor estaba arreglando algo en casa; me dijo que había un búho en el lugar donde estaba trabajando y que por eso no podia continuar, cuando me acerqué a la ventana, vi que tenía cuatro patas, pelo negro brillante, muy ensortijado; como me había dicho que era un búho me asusté demasiado por lo extraño de su apariencia ... corrí hacia mi cuarto y cuando intentaba cerrar la puerta pude ver sus garras entre la rendija, yo empujaba con mucha fuerza pero él era más fuerte que yo, cuando me di cuenta ya no eran sólo sus garras sino sus patas, trataba de llamar a gritos a mamá pero la voz se ahogaba en mi garganta, por lo tanto ella no me podia oir, la bestia ya tenía casi la cabeza dentro del cuarto hasta que de mi boca salió el nombre de "Dios" y pude despertar de este horrible sueño.
La Palabra nos enseña que debemos vestirnos de toda la armadura de Dios para poder resistir en el día malo, pero si por algún motivo, sin darnos cuenta hemos dejado abiertas rendijas que no podemos cerrar al diablo, a las tentaciones o a nuestros propios deseos, y quieren meterse en nuestras vidas como esta bestia, déjame decirte que solos no vamos a poder, que todo esto es más fuerte que nosotros mismos, que lo primero será arrepentirnos de todo corazón y clamemos desde el fondo de nuestro ser, al nombre de Dios, como me salió a mí en este mal sueño, Él va a escuchar nuestro llamado y nos dirá: no temas! porque yo estoy contigo.
Esto es lo que ocurre cuando clamamos al Nombre que es sobre todo nombre, nombre sin igual, nombre con poder, el nombre de Dios, nombre al cual podemos clamar sólo por la Gracia de Jesucristo
Comentarios
Publicar un comentario