Vienen días -afirma el Señor omnipotente- , en que enviaré hambre al país, no será hambre de pan ni sed de agua, sino hambre de oír las palabras del Señor. La gente vagará sin rumbo de mar a mar, andarán errantes del norte al este, buscando la Palabra del Señor, pero no la encontrarán.
Amós 8: 11 - 12
Recuerdo cuando nació mi primer sobrino, el doctor indicó debería tomar dos onzas de leche, el tomaba cuatro, luego cuando le tocaba cuatro el tomaba ocho, lo cual ya era un biberón completo, siempre el doble de lo recomendado, nadie en la familia lo había notado hasta un primer día, mi hermana le hizo su botella y cuando la terminó él empezó a llorar a gritos, desesperado porque ya no tenía más leche, tuvo que correr ha prepararle más y hasta que no se la dio dejó de llorar. De ahí en adelante ella tenía que estar lista con dos biberones llenos de leche, sino empezaba el caos ... Cuando se trataba de su leche era cosa sería ... no podia faltar. Algunas veces nos reíamos con mi hermana de ésto, como si las vacas estuvieran a punto de extinsión.
Cuando alguien nos advierte algo es con el propósito de que ese algo no nos coja desprevenidos, es para que estemos alerta y nos preparemos.
Es vital para nosotros el alimento y el agua, tan vital como la Palabra del Señor. Dios mismo sabiendo de nuestra necesidad, y de nuestra necedad nos advierte que habrá hambre y sed de oír su Palabra; tengamos cuidado, no esperemos a que llegue ese momento sin hacer nada, estemos listos, leamos la Palabra de Dios, esforcémosnos por aprenderla, estudiarla y meditarla, asi llegado el momento no habrá caos en nuestras vidas porque sabremos que la tenemos guardada en nuestros corazones para hacer conforme a lo que en ella está escrito.
Amós 8: 11 - 12
Recuerdo cuando nació mi primer sobrino, el doctor indicó debería tomar dos onzas de leche, el tomaba cuatro, luego cuando le tocaba cuatro el tomaba ocho, lo cual ya era un biberón completo, siempre el doble de lo recomendado, nadie en la familia lo había notado hasta un primer día, mi hermana le hizo su botella y cuando la terminó él empezó a llorar a gritos, desesperado porque ya no tenía más leche, tuvo que correr ha prepararle más y hasta que no se la dio dejó de llorar. De ahí en adelante ella tenía que estar lista con dos biberones llenos de leche, sino empezaba el caos ... Cuando se trataba de su leche era cosa sería ... no podia faltar. Algunas veces nos reíamos con mi hermana de ésto, como si las vacas estuvieran a punto de extinsión.
Cuando alguien nos advierte algo es con el propósito de que ese algo no nos coja desprevenidos, es para que estemos alerta y nos preparemos.
Es vital para nosotros el alimento y el agua, tan vital como la Palabra del Señor. Dios mismo sabiendo de nuestra necesidad, y de nuestra necedad nos advierte que habrá hambre y sed de oír su Palabra; tengamos cuidado, no esperemos a que llegue ese momento sin hacer nada, estemos listos, leamos la Palabra de Dios, esforcémosnos por aprenderla, estudiarla y meditarla, asi llegado el momento no habrá caos en nuestras vidas porque sabremos que la tenemos guardada en nuestros corazones para hacer conforme a lo que en ella está escrito.
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