Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3:16
No entiendo, decía alguien ¿Si Dios tanto ama, porqué estoy viviendo así? ¿Porqué Él permite que me pasen estas cosas? Muchas veces yo también me lo pregunté. Ahora me contesto así: ¿Cómo puedo hacer responsable a alguien de mis propias decisiones? ¿Cómo puedo preguntarle a Dios el porqué del resultado de mis acciones sino le consulté antes si debía hacer algo o no?
Sí, realmente Dios nos ama de tal manera, grande, inmensa, inmensurable, indescriptible, que la pregunta que nos debiéramos hacer sería esta: ¿Cuánto yo lo amo?
Dios sacrificó a su propio Hijo por amor a cada uno de nosotros, aunque Él no nos pide nada a cambio, sólo nuestra obediencia, otra pregunta que nos debiéramos hacer, sería: ¿Estoy dispuesta a sacrificar algo por amor a Dios?
Sabemos y entendemos que no hay pecado bueno, pecado malo, que este nos aparta de la presencia de Dios y nos pone en dirección completamente opuesta de la Vida Eterna que nos ofrece, otra pregunta: ¿Estoy viviendo una vida que agrade a Dios?
A veces nos quejamos de lo mal que van las cosas, tomemos un tiempo para reflexionar, para meditar: ¿Como está mi relación personal con Dios?
Comentarios
Publicar un comentario