Sin intención y sin darme cuenta fui dejando de hacer actividades que llenaban mi espíritu; como el servir en la iglesia en la que me congrego, visitar enfermos, enseñar a otros lo que aprendí, animar. No sé como pero me hallaba muy lejos de aquello que era mi pasión.
Al encontrarme en esta situación me sentía muy triste. No era un distanciamiento tan solo físico, también era espiritual, mas me alejaba de la iglesia, más me alejaba de Dios, más dejaba de orar. A pesar de que hasta cierto punto no me sentía incomoda, pues no le estaba haciendo daño a nadie, si sentía vacío dentro de mí porque dentro de mio mi alma se estaba ahogando y me gritaba has lo que tienes que hacer, no te dejes vencer, levántate, esfuérzate y se esa mujer que Dios te ha llamado a ser.
Cada día realmente me proponía a orar, leer mi Biblia, pues yo sé que ahí está mi Verdad ... pero no podía, hasta que un día me propuse SER INTENCIONAL, palabra que siempre había escuchado, sabía el significado pero nunca la había puesto en práctica.
Hoy sin temor, con dominio propio, sabiéndome amada y perdonada lo hago deliberadamente, para que así como dijo Pablo a los Filipenses prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Si caíste como yo, te animo a que INTENCIONALMENTE te aferres de Jesús, Él está ahí con sus manos extendidas esperando tomar las tuyas.
“'Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio"
2 Timoteo 1:7.
Comentarios
Publicar un comentario