Vienen días -afirma el Señor omnipotente- , en que enviaré hambre al país, no será hambre de pan ni sed de agua, sino hambre de oír las palabras del Señor. La gente vagará sin rumbo de mar a mar, andarán errantes del norte al este, buscando la Palabra del Señor, pero no la encontrarán. Amós 8: 11 - 12 Recuerdo cuando nació mi primer sobrino, el doctor indicó debería tomar dos onzas de leche, el tomaba cuatro, luego cuando le tocaba cuatro el tomaba ocho, lo cual ya era un biberón completo, siempre el doble de lo recomendado, nadie en la familia lo había notado hasta un primer día, mi hermana le hizo su botella y cuando la terminó él empezó a llorar a gritos, desesperado porque ya no tenía más leche, tuvo que correr ha prepararle más y hasta que no se la dio dejó de llorar. De ahí en adelante ella tenía que estar lista con dos biberones llenos de leche, sino empezaba...