Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud. Salmo 127: 4 ¿Alguna vez has tratado de lanzar una flecha? mis brazos no tenían fuerzas para sostener el arco y jalar esa cuerda con la flecha. Este pasaje, me trae a la mente un orgulloso guerrero, construyendo su arma de defensa, esa que le iba a salvar la vida, esa que iba a lanzar con todo su ser cuando tensara el arco, esa madera de la flecha tendría que ser firme y recta. Leía que muchas veces no las conseguían así y ellas tenían que pasar por un proceso lento de calentamiento, esto era fundamental para que el vuelo de la flecha, al ser lanzada, sea preciso. Mientras nuestros hijos son bebés (aunque lo sabemos, es algo a lo que no le damos atención), en cierta manera, solo vivimos el presente, sin pensar en que ellos crecerán y serán lanzados como flechas a la vida para ser completamente independientes de nosotros los padre...